miércoles, 10 de abril de 2019

La increíble historia de Tony Kaye y su gran película de culto American History X




Si hablamos de películas de culto de fines de los 90, American History X (1998) es una de las más notorias y destacadas. 

Una película honesta y brutal sobre el racismo y las comunidades neonazis, que compensa su tosquedad y falta de sutileza con una memorable actuación de Edward Norton y con un conmovedor drama que se alterna entre el ámbito carcelario y el familiar. 

Y que además tiene esa escena, icónica por su violencia, que casi no es posible rememorar sin que duela. 

A pesar de este legado, su director Tony Kaye es casi desconocido, y muchos de los que vieron esta película probablemente no puedan mencionar, si se les pregunta, ninguna otra película del director. 

Ciertamente no es un nombre que suene familiar para muchos. 

Probablemente su rostro, mezcla de Michael Stipe y Alan Moore, tampoco sea demasiado familiar.
 



Es bastante curioso, si se piensa en otros directores de esa generación que por esa época estaban haciendo otras películas similares que serían después de culto. 

Nombres como los de Danny Boyle (Trainspotting), Todd Solondz (Happiness), Lars Von Trier (The Idiots), Darren Aronofsky (Pi), Wes Anderson (Rushmore) y Sofia Coppola (Las vírgenes suicidas), que seguirían haciendo películas aclamadas y ganando prestigio como autores. 

La carrera de Tony Kaye tuvo un camino bastante diferente: prácticamente desapareció del mapa. 

Y según él fue por su propia culpa. 

Es que en el proceso de hacer American History X, Kaye se ganó reputación de excéntrico y de demente —muy merecida, como veremos—, y se convirtió en una suerte de paria, un marginado de Hollywood, por lo que se le hizo casi imposible hacer otra película en condiciones normales.
 

Un sueño realizado
 

Antes de debutar como director con American History X, Tony Kaye era uno de los directores más prestigiosos y cotizados en el mundo de los comerciales y los videoclips. 

Dirigió videos bastante conocidos, por ejemplo “Runaway Train” de Soul Asylum.
 


link: https://www.youtube.com/watch?v=NRtvqT_wMeY 

Él mismo reconoció que comenzó a dirigir comerciales porque sabía que era una puerta de entrada para hacer películas, su verdadera aspiración. 

Así que cuando recibió el guión de American History X por parte del estudio New Line Cinema, no dejó pasar la oportunidad, a pesar de que notó que el guión era “extremadamente defectuoso”. 

Y por esa misma razón aceptó que el estudio eligiera a Edward Norton para el papel principal, aunque no lo consideraba el actor adecuado: Norton no sólo era un talentoso actor joven en franco ascenso, sino que tenía fama de involucrarse en el proceso creativo y en el guión. “Al contratarlo”, pensó Kaye, “estamos también sumando un guionista”.
 



El rodaje transcurrió sin sobresaltos. Pero después todo comenzó a complicarse y las pujas creativas terminaron por protagonizar el proceso final de la película. 

Según Kaye, después de mostrar al estudio su versión final, recibió decenas de páginas con notas y sugerencias, no sólo del estudio, sino también de Edward Norton.

Y, como cualquier artista incipiente, prbablemente convencido de haber dado a luz una obra maestra incuestionable, Kaye no fue muy receptivo a las sugerencias. 

No está del todo claro, pero se puede suponer que el director les respondió con otras sugerencias acerca de dónde podrían depositar las suyas el estudio y el actor.
 

La versión final 


link: https://www.youtube.com/watch?v=XfQYHqsiN5g 

La tensión fue en aumento y finalmente le prohibieron ingresar a la sala de edición. Y lo que es peor, ¡dejaron entrar a Edward Norton! 

Ofuscado, Kaye dio un golpe de puño a la pared y se lastimó la mano. 

La versión final de American History X tenía 40 minutos más que la versión original que había editado Kaye. Así lo resumió el director, sin demasiada modestia: 

“Yo había hecho una película intensa y rápida de 95 minutos, un diamante en bruto. 

Y la versión que hicieron ellos estaba plagada de escenas en las que todos lloraban en los brazos de otros. Y, por supuesto, Edward Norton se había dado generosamente más tiempo en pantalla a sí mismo”




Cuando supo que ésta era la versión de la película que se estrenaría, Tony Kaye se puso más loco que antes. 

En un momento, iba a reunirse con los ejecutivos de New Line para convencerlos de que le dieran más tiempo para hacer un nuevo corte final de la película. 

Para la reunión, contrató un monje budista, un cura y un rabino que lo acompañaran. Ninguno de los tres religiosos había visto la película, pero Kaye quería presionar con ellos (espiritualmente, supongo) al ejecutivo del estudio. 

Según cuenta Kaye, les dijo a los tres: “No tienen que estar de mi parte, pero si se les ocurre algo favorable para decir en algún momento, simplemente lo mencionan”. 

El truco religioso no funcionó, sorprendentemente. 

Más tarde, la película iba a ser exhibida en el Festival de Cine de Toronto. Tony Kaye, que cuando se enteró estaba en Alemania, se tomó un avión hasta esa ciudad y convenció a los organizadores de que la sacaran del festival. El estudio no estuvo complacido. 

Luego, el director comenzó a hacer declaraciones públicas a cualquier medio que quisiera aceptarlas, despotricando contra New Line y auto proclamándose como el mejor director británico desde Hitchcock. 

La película eventualmente se estrenó y Tony Kaye no pudo evitarlo. 

Lo que sí intentó hacer fue quitar su nombre de los créditos. Le sugirió al estudio que le pusieran el seudónimo de “Humpty Dumpty”. No lo aceptaron. Les propuso el seudónimo de Ralph Coates, un jugador del Tottenham de los 70. Otra vez, no lo aceptaron. 

Perdió la batalla, se puede decir. Aunque la película fue aclamada y tuvo un aceptable desempeño en la taquilla.
 

Superando los demonios 



Gracias a todo esto, en los casi 20 años que pasaron desde el estreno de American History X, Tony Kaye sólo logró completar un documental acerca del aborto (Lake of Fire, 2006) y el notable drama Detachment (2011), protagonizado por Adrien Brody en el papel de un profesor de secundaria. 

Su película Black Water Transit, protagonizada por Laurence Fishburne y Karl Urban, iba a salir en 2009 pero tuvo varios problemas en post-producción y en la distribución, y nunca fue terminada ni exhibida. 

Ahora, según informa Indiewire, el director prepara su regreso con una nueva película titulada Stranger Than the Wheel, a la que describe como “un drama acerca de la soledad, la alienación y el alcoholismo”. 

Pero lo que es más importante, es que Tony Kaye ha dicho que ya no es el que era hace casi 20 años, y es por eso que considera el momento adecuado para volver a dirigir, para que Hollywood le dé otra oportunidad. 

“Todos tenemos nuestros demonios”, aseguró, “pero yo ya me deshice de los míos... o los tengo bajo control”.

martes, 26 de marzo de 2019

La Vida en Marte, según Disney (en los años 50)

Dos cortos animados de los 50´s, mostrando como seria la vida en Marte, una época donde se creía que este rojizo planeta aun era capaz de soportar vida, y vida compleja y posiblemente inteligente.

Una versión caricaturesca:


Y una versión seria, realista y algo mas que ligeramente aterradora:


Y con unos diseños de criaturas extraterrestres muy interesantes, decepciona un poco ver la originalidad de estos seres y ver como una franquicia como Star Wars lo mejor que puede imaginar es un puto pokemon:

jueves, 7 de marzo de 2019

Planos de los apartamentos de The Big Bang Theory y otras series de internet

Uno de los aspectos mas importantes de una serie o una película son los lugares donde transcurre la acción, ya sean casas o departamentos o una nave espacial como la Enterprise o la Discovery, a menudo son simples platoos o bien edificios reales alquilados específicamente para el rodaje, aunque sea en parte.

¿Y como serian esos departamentos en la vida real? esa pregunta obsesiono al diseñador de interiores español Iñaki Aliste Lizarralde, quien, partiendo de una broma y del plano de la casa de Frazier, ha creado los planos de decenas de casas y departamentos de varias series y películas, desde Los Simpsons a Dexter, con sus muebles y adornos, todo en gran detalle. Aquí pueden ver todo su trabajo.











Fuente: La Brújula Verde



 

miércoles, 13 de febrero de 2019

LAS PELÍCULAS QUE DESATARON LA IRA DE LOS COLECTIVOS LGTB

Sharon Stone en instinto basico
Mucho hemos hablado estos días del llamamiento al boicot del Stonewall de Roland Emmerich, algo que no entendemos porque nadie la ha visto aún. Sin embargo, no es la primera vez que los colectivos LGTB arremeten contra una película sin haberla visto. Así, de repente, se nos oscurren tres casos más.

1979: A la caza (Cruising)

Probablemente la primera película que causó un revuelo en la comunidad LGTB, que por aquel entonces era simplemente “la comunidad gay”. William Friedkin rueda este filme  ambientado en el submundo del BDSM, que en aquel entonces era simplemente “el sadomaso” basándose en los crímenes cometidos en ese ambiente unos años antes por Paul Betason que curiosamente había trabajado como extra en El Exorcista, también dirigida por él.
Cartel de "A la Caza"
El director no utilizó actores para las escenas de sexo, sino que reunió a gente “del mundillo” a los que pagó por hacer lo que más les gustaba. FOLLAR. Sí, parece que hasta el fist fucking que aparece de fondo es de verdad. De hecho, del montaje de la película se recortaron 40 minutos de escenas de sexo que han desaparecido. O eso nos dicen. Que igual mañana “las encuentran” y sale una edición especial en Blu Ray acompañada de un suspensorioPacino interpreta a un policía que tiene que infiltrarse en “los bajos fondos homosexuales” para descubrir quién es el asesino.
A lo que íbamos. A la Caza se convirtió desde el primer momento en blanco del activismo lgtb que se mostraba cansado de que en las películas siempre se mostrara al homosexual como un ser depravado y malévolo. Se organizaron piquetes durante el rodaje y algunos bares donde se iban a rodar escenas rompieron sus acuerdos por miedo a perder su clientela. Tras muchísimos contratiempos finalmente se estrenó con un aviso que decía  “Este filme no intenta ser una crítica del mundo homosexual. Se ubica en un segmento, lo que no significa que sea representativo del todo” y fue un tremendo fracaso de taquilla, no sabemos si por el boicot homosexual o porque simplemente, es bastante mala. 
Te in-Teresa

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Como anécdota os diremos que las maricas malas de la época se dedicaban a fastidiar las escenas rodadas en exteriores colocando espejos para que reflejaran la luz del sol durante el rodaje y así obligar a repetir las tomas infinidad de veces.

1991: El silencio de los corderos

Con Jodie Foster llegó el escándalo. Y no porque se hablara de
una lesbiana interpretando a una detective heterosexual un prestigioso psiquiatra al que le encantaba comer carne humana… En esta ocasión, el colectivo LGTBQWERTY se quejaba de que el personaje de Buffalo Bill fuera malvado. GLAAD emitió una nota de prensa en la que afirmaba que “un personaje que es descrito en la película como asesino de su amante masculino, con voz afectada, que lleva maquillaje, vestidos de mujer y con un caniche llamado Precious será visto por el espectador como un estereotipo negativo de la comunidad gay”. Hombre, como un estereotipo negativo no lo sabemos, como estereotipo a secas, SÍ.*

La película obtuvo varias nominaciones a los Oscars junto a JFK, que también contaba con un personaje homosexual, Clay Shaw, acusado de conspirar para matar a Kennedy. Y con semejante percal, se convocó una concentración en la puerta del Dorohy Chandler Pavillion en la que GLAAD no participó porque estaban muy liados boicoteando Instinto Básico (esto es verdad verdadera).
Reportaje en la revista Advocate sobre lo sucedido en los Oscars

1992: Instinto Básico

Esta vez le toca a las mujeres lesbianas y/o bisexuales y/o asesinas. GLAAD junto a otros colectivos como Queer Nation iniciaron una campaña de protesta nada más comenzar el rodaje de la película, llegando a reunirse incluso con Eszterhas, guionista del film, quien se mostró comprensivo con las quejas de los colectivos y se comprometió a reescribir parte de las escenas. Sin embargo, Paul Verhoeven y Carolco, la productora, rechazaron esta versión optando por filmar la prevista originalmente. Para rematar, la productora estuvo jugando al gato y al ratón con los colectivos invitándoles y desinvitándoles al pase de prensa.

Protestas Instinto Básico
Es cierto que durante muchos años a los homosexuales se nos ha representado con carga negativa en el cine, pero también es cierto que existen maricas asesinas, bolleras psicópatas y transexuales trastornadas. Quizás estas protestas tuvieron su razón de ser en su momento pero lo sucedido con la película de Emmerich nos hace plantearnos la situación. Si hoy se rodara de nuevo A la Caza, ¿sería legítimo manifestarse? Existe el cruising y el mundo del cuero, del fisting, del pissing y de todas las palabras terminadas en -ing que queráis. ¿Por qué mostrar estas prácticas y lugares donde se produce da “mala imagen”?¿No es eso también mantener estereotipos dentro del mundo lgtb?
Fuente: Haztequeer.com
*Hay que señalar que no se supone que Bufalo Bill sea gay o transgenero como muchos creen, sino alguien con serios problemas mentales que por eso no es un candidato viable a una operación de cambio de sexo.

jueves, 17 de enero de 2019

La razón por la que 'Iron Man' fue la primera película del Universo Cinematográfico Marvel



Esta semana vimos la espectacular fotografía con la que Marvel Studios celebró el 10º aniversario de su Universo Cinematográfico, cuyo último estreno, 'Black Panther', acaba de llegar a los cines. En esa imagen destacaban dos hombres, Kevin Feige, jefe de Marvel Studios y Robert Downey Jr., la estrella de la película que lo inició todo en 2008: 'Iron Man'.

Hay una llamativa historia detrás de ese primer largometraje. Cuando en Marvel Studios tuvieron que decidir cuál sería su primera película, con qué superhéroe se la iban a jugar de todos los que tenían disponibles (todos menos los X-Men, los 4 Fantásticos y Spider-Man), apostaron por Iron Man en lugar de Capitán América, Thor o Hulk. ¿Por qué? Por los juguetes. Así lo cuenta el Wall Street Journal:

 
"Para elegir qué película hacer primero, la compañía puso en una lista a los personajes cuyos derechos no había vendido —aparentemente un grupo de secundarios que incluía al Capitán América, Thor y Hulk— y reunió a un grupo de sondeo formado por niños. La pregunta no era a quién querían ver los niños en la gran pantalla, sino ¿con qué figura de acción les gustaría jugar? La respuesta fue Iron Man."

Y acertaron. El cine es el séptimo arte pero también es un negocio, sobre todo en Hollywood. Y el recién creado estudio de producción Marvel necesitaba un éxito, hacer dinero con su primera película para poder poner en marcha lo que ahora conocemos como MCU (Marvel Cinematic Universe), la franquicia de superhéroes más taquillera de la historia.


Por supuesto, cabe preguntarse qué clase de productora piensa primero en los juguetes que cree que va a vender antes de tener un buen proyecto, si bien contaban con numerosos cómics como base para crear una historia atractiva para los fans. Desde luego podría haber salido mal, muy mal, hemos visto adaptaciones de Marvel que fracasaron al dar el salto a la gran pantalla.

Y ya sabemos que Sony no quiso comprar por sólo 25 millones de dólares a todos los superhéroes que tenía Marvel en ese momento. Sin embargo, Kevin Feige tuvo la fortuna de elegir al equipo adecuado para producir 'Iron Man', empezando por Jon Favreau como director y Robert Downey Jr. como protagonista. Por cierto, ahora nos cuesta ver a otro actor en la piel de Tony Stark pero Tom Cruise tuvo el papel en sus manos.

jueves, 20 de diciembre de 2018

Origen y Curiosidades de Superman: The Movie, a 40 años de su estreno

Agradecimientos a Rafaelgg, un usuario de Las Horas Perdidas, una estupenda pagina de Cine y Series. El publica cada cierto tiempo una sección de efemérides cinefilas, y en este caso nos da a conocer las vicisitudes, problemas y toda clase de datos curiosos que hubo detrás de la producción de Superman (1978), la película que, mucho antes que Nolan o que los fallidos intentos de snyder con el propio Superman, demostró que los superheroes y que los comics en general podían tomarse en serio:





Bueno, pues al final como me va a salir una efeméride larguísma, he decidido que la colgaré en dos entregas, entre esta semana y la siguiente, imitando de paso a los productores del film en cuestion que también eran muy dados a convertir el uno en dos:
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"En la década de los 30 ni siquiera la gran ciudad de Metropolís se libró de los embaque de la depresión mundial. En aquellos tiempos de miedo y confusión asumió la tarea de informar al público el Daily Planet, Un periódico cuya fama de transparencia y sinceridad llegó a convertirse para Metropolis en un símbolo de esperanza":
El 2 de junio de 1921 veía la luz en la entonces recien instituda ciudad-estado independiente de Danzig (Hoy ciudad estado de Ddansk, Alexander Salkind, hijo de Mijhail Salkind, judío de origen ruso cuya profesión de productor cinematográfico le haría afincarse en Francia, donde llegó a trabajar en la obra magna de Abel Gance “Napoleon”. Alexander viviría sus años de infancia en Berlín pero en años posteriores dividiría sus tiempos de estancia entre Italia, Francia y Suiza. Pero no solo de su padre heredaría el carácter cosmopolita, sino también la pasión por el cine por lo que se convertiría en el segundo Salkind dedicado a la producción cinematográfica, primero en colaboración con su padre, produciendo films en Cuba y México, país este último, donde Alexander conocería a su esposa, la escritora Berta Domínguez y adquiriría la nacionalidad mexicana. 
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Alexander Salkind: Productor visionario sin pretenderlo



Posteriormente en países europeos como Francia o Italia, donde llegó, al igual que su padre Mikhail, a producir una película de Abel Gance también basada en la figura de Napoleón: “Austerliz”(1960), que con un presupuesto de 4 millones de 1960 dejaba bien claro que al bueno de Alexander Salkind no le asustaba pensar a lo grande. Si bien en un futuro su nombre vendría inexorablemente ligado a superproducciones comerciales sería injusto no reconocer que las inquietudes de Salkind como magnate cinematográfico no iban más allá puesto que en los sesenta llegó a producir para un Orson Welles expatriado de Hollywood un film tan importante como “El Proceso”(1962) 
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Alexander no quiso ser menos que su padre


E incluso el inquieto productor llegó a recalar a nuestro país, donde llegó a producir , acreditado como “Alejandro Salkind”: “Cervantes” (1967) film biográfico sobre nuestro insigne escritor y en 1971 una coproducción a caballo entre Reino Unido y España: “El Faro del Fin del Mundo”, de Kevin Billington, todo un clásico de los cines de barrio españoles de los 70, protagonizada por Kirk Douglas y Yul Brynner y basada en la novela homónima de Jules Verne. En dicha cinta colaboraría por primera vez el hijo del productor tercera generación de los Salkinds cinematográficos, Ylia Salkind, de gran importancia en la gestación de la película que hoy nos ocupa.
Saltamos a 1973. Los Salkind padre e hijos acaban de tener un enorme éxito con su versión de “Los Tres Mosqueteros”, rodada desde la óptica desmitificadora habitual de su director Richard Lester(Y a pesar de ello o quizás por ello mismo, una de las más fieles a la obra de Dumas). Bien es cierto que entre la industria cinematográfica se les considera un par de judíos avariciosos de dudosa moralidad debido a su astuta táctica de dividir la película en dos para conseguir doblar así la taquilla pero pagando a su multiestelar reparto el salario de una sola (Que obligaría a la industria de Hollywood a crear “La cláusula Salkind” mediante la cual se obliga al productor a duplicar salario de los actores si realiza tal práctica). El uso de su cosmopolitismo para evadir tasas fiscales tampoco es visto por la industria (A pesar de teóricamente ser ambos de nacionalidad mexicana viajan con pasaporte panameño). No obstante, la ambición de los Salkind crece y ansian un proyecto lo suficientemente atractivo para Hollywood que les permita hacerse un lugar en el ámbito de Hollywood, a la manera de Dino De Laurentiis, otro productor europeo que ante la crisis cada vez más generalizada del cine europeo ha decidido afincarse al otro lado del Oceano. Para ello hace falta un proyecto que pueda interesar al mercado norteamericano. Ylia Salkind encuentra la respuesta en los cómics que acompañaron su niñez: “Superman” le espeta a un Alexander, que desconociendo totalmente el personaje, necesita ser instruido a su hijo sobre él: “Parece un personaje interesante para una película” responde el viejo productor.
En 1974 se inicia un arduo proceso de negociación con DC Comics que culmina con la adquisición de Alexander e Ylia de los derechos de Superman y todos los personajes relacionados con sus cómics (Lo que incluye también no solo secundarios como “Lois Lane” o “Perry White”, sino personajes con propias colecciones regulares como “Supergirl” y “Superboy”). También llega un acuerdo por el cual una “major” se hace con los derechos de distribución en Usa y Canada. La “major” en cuestión es Warner Bros, estudio que tenía a su disposición los derechos del personaje por pertenecer junto a DC Comics al gigante de la comunicación “Warner Communication Inc. Fruto de la unión entre “Kinney Company(Propietaria de DC) y Warner Bros-Seven Arts, pero que jamás había mostrado intención de llevar a la gran pantalla a Superman o a algún otro personaje del catalogo de DC Comics. Sin embargo, tal vez por la perspectiva de que otro estudio se lucrara con una propiedad que les pertenecía a ellos, accedieron a distribuir la película al continente norteamericano, pero todo el desarrollo del film, desde el guion al a postproducción y la búsqueda de la financiación correrían a cargo de los Salkind que iniciarían su labor asociándose con otro productor con el que ya habían trabajado en su díptico sobre la novela de Dumas: Pierre Spengler: 
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No obstante el trio tomaría pronto conciencia del principal problema que tendrían que afrontar: Iban a adaptar un personaje y un material proveniente de un medio: el cómic, que para gran parte de la sociedad aún carecía de “respetabilidad cultural”. En concreto el cómic de superhéroe estaba aún lejos de la sofisticación que adquiriría en la década de los 80 con gentes como Alan Moore, Frank Miller o Grant Morrison. Si bien en la entonces emergente editorial Marvel había un cierto esfuerzo por crear historias más complejas y adultas que los niños pudieran seguir encontrado atractivas al llegar a la adolescencia o incluso a su etapa universitaria, en DC se consideraba a la población entre 7 y 10 años como su público potencial. Ello se traducia en historias ingenuas y “naive” que provocaba una generalizada mirada condescendiente en Norteamérica hacia los “comics books”. Eso provocaba que desde los tiempos de los seriales cinematográficos, los superhéroes solo se habían considerado dignos de figurar en producciones baratas y chapuceras destinado a un público infantil nada exigente, siendo hasta entonces el mayor éxito audiovisual de este tipo de personajes, la serie de televisiva “Batman” con Adam West que hacía de dicha chapucería y falta de sofisticación un ejercicio de estilo paródico. 
Viendo imágenes como estas era difícil plantearse hacer algo “serio” con los superhoeres.
Alexander, Ylia y Pierre sabían que de nada servía contratar una avioneta que con un cartel anunciara la producción de lo que se llamaría “SUPERMAN. EL FILM”(Para distinguir esta versión de la popular serie televisiva de los 50 con George Reeves) si no hallaban una forma de dinamitar estos prejuicios. La solución fue sencilla: Contratar a quienes la industria recientemente había vestido con el manto del prestigio de los Oscars.
Aún reciente en dicha ceremonia de los Oscars el éxito de “The French Connection”, y”, se tiró de cheque para conseguir que el galardonado por aquella Gene Hackman accediera a interpretar al archivillano Lex Luthor. Un Mario Puzo también galardonado por el guion de la cinta de Francis Ford Coppola fue contratado para escribir el libreto, sustituyendo al mucho menos conocido escritor de ciencia ficción y guionista de cómic Alfred Bester. No obstante con anterioridad los Salkind habían tanteado a otros prestigiosos guionistas como el recientemente fallecido William Goldman o Leigh Brackett. Puzo se tomaría con tanto entusiasmo su labor que acabó entregando un guion de 500 páginas, que hizo a los productores plantearse repetir la jugada de “Los Tres Mosqueteros” y rodar al mismo tiempo dos películas. Posteriormente otra triada de experimentados guionistas como David Newman, Leslie Newman y Robert Benton, que contaban en su haber no solo con films tan prestigiosos como “Bonny & Clide”(1968) de Arthur Pen o “¿Qué Me Pasa Doctor?”(1972) de Peter Bogdanovich y que habían escrito el exitoso músical sobre el personaje “Es Un Pájaro, es un avión….es Superman” fueron contratados para pulir el guion. 
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Al igual que con Marlon Brando y Gene Hackman, el nombre de Puzzo fue muy instrumentalizado para que le proyecto fuera tomado en serio.


En cuanto a la contratación de Marlon Brando, el actor se encontraba crecido tras el éxito de “El Padrino” después de haber pasado un cierto periodo de ostracismo en la industria (Que le había llevado a participar en producciones europeas como “Queimada”(1968) de Gillo Pontecorvo o “El Ultimo Tango en París”(1972) de Bernardo Bertollucci por lo que se “vengó” exigiendo un salario record dentro de la industria de 3,7 millones más un 11,7% de los beneficios, peticiones que los Salkinds aceptaron sin rechistar. Sin embargo para su horror se encontraron a principios del rodaje con que Brando se resistía a hacer esa aparición en pantalla por la que tanto habían pagado, ya que el actor pidió que su personaje de Jor-El apareciese en pantalla como una bruma verde, y hubo que convencer arduamente al actor de que accediese a rodar frente a las cámaras, eso sí colocando tras ella grandes letreros con los diálogos de su personaje que Brando se negaba a memorizar. 
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A los nombres de Brando y Hackman se les dio más prioridad y relevancia que al propio protagonista´

Tras estos 3 importantes fichajes se procedió a la busqueda del director que se haría cargo de una producción que ya evidenciaba su aparatosidad. Se entablaron conversaciones con lo más selecto del Hollywood del momento como Sam Peckinpah, Francis Ford Coppola, William Friedkin y John Guillermin (Que ya sabía lo que era lidiar con efectos especiales, sobre todo el segundo gracias a “El Exorcista” de 1973 y “El Coloso en Llamas” de 1974…..incluso un entonces joven y casi debutante Steven Spielberg se mostró entusiasmado con la idea de llevar Superman a la gran pantalla, pero Alexander e Ylia prefirieron esperar al resultado de “Tiburón”(1975) y una vez estrenada esta y convertida en el film más taquillero de la historia, el joven Spielberg prefirió desarrollar proyectos previos.
Al final el elegido fue Guy Hamilton, director de probada profesionalidad en proyectos de altos vuelos merced a su labor en títulos de la saga Bond como “Goldfinger”(1964), “Diamantes Para la Eternidad”(1971), “Vive y Deja Morir”(1973) y “El Hombre de la Pistola de Oro”(1974), Quedó establecido que los estudios Cinecitta de Roma serían la base central del rodaje……..o al menos esos fueron los planes iniciales, la realidad sería más complicada. Brando, aún indignado por los ataques que la justicia italiana había realizado contra “El Ultimo Tango en París” (Acusándola de escándalo público) se mostró en desacuerdo con la idea de rodar en Roma, al mismo tiempo hubo fluctuaciones en la monedas que hicieron que la lira subiera y la libra bajara. Los Salkind y Spengler descubrieron que ahorrarían bastante dinero si rodaban en los estudios Pinewood de Gran Bretaña, y al mismo tiempo solucionarían el problema de la negativa de Brando y el de las barreras idiomáticas con el personal a contratar. Pero surgía otro problema: Guy Hamilton era un exiliado fiscal y tan solo podía pasar unos pocos días al año en el Reino Unido sin ser acusado por el fisco. Entre prescindir de Brando y prescindir de Hamilton, la balanza de los productores se inclinó claramente por lo segundo, así que el realizador abandonó la producción y en octubre de 1976 todo el equipo técnico y artístico se muda a Pinewood.

Urge encontrar un nuevo director y es en ese momento cuando Ylia Salkind queda sorprendido ante una película de terror psicológico que se ha convertido en el “sleeper” de 1976: “La Profecía” de Richard Donner. Inmediatamente convence a su padre sobre la conveniencia de entrar en contacto con el director. Donner aún rememora divertido en que circunstancia le llegó la llamada de Alexander Salkind: Cuando se encontraba en el interior de su lavabo ( Uno con teléfono incorporado supongo) y como de forma directa y sin rodeo le ofreció 1 millón de dólares por rodar dos películas sobre Superman. Donner apunta en el primer papel que tiene a mano (No el higiénico sino una tarjeta de un servicio de manicuras a domicilio) tanto la cantidad como los nombres de Marlom Brando, Gene Hackman y Nick Nolte (Que se postula en ese momento como candidato para el papel de Clark Kent/Kal-El/Superman), Donner aún conserva esa tarjeta que para él simboliza un momento trascendental en su carrera. 
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Richard Donner auténtico padre de Superman en el cine y del cine de superhéroes en general


Donner firma en noviembre de 1976 como director de “Superman” y “Superman 2” y se pone de inmediato a la acción. Con él se reformula totalmente toda la producción. Así exige una reescritura completa del guion. En su opinión adolece del mismo tono humorístico y “camp” del Batman de Adam West. Incluso hay una escena en la que Superman baja volando para arrestar a un Lex Luthor andando por la calle para descubrir es en realidad el “Kojak” televisivo de Telly Savalas(En un proyectado cameo). En opinión de Donner Superman es parte esencial de la mitología norteamericana y por tanto requiere un tono que sin renunciar a la ligereza, le otorgue dignidad y epicidad, por ello convece a su amigo Tom Mankiewicz(Curiosamente guionista de algunos Bond de GuyHamilton) para que pula el guion. Las leyes sindicales impiden la acreditación de un quinto guionista por lo que en los créditos aparecerá como “Asesor Creativo”.
Donner tampoco encuentra satisfactoria el diseño de producción desarrollado por Guy Hamilton, con un Krypton al estilo de la ciencia ficción de los años 30 a lo “Buck Rogers” o “Flash Gordon” que aún lucía en los cómics de los 70. Es por ello que despide al diseñador de producción contratado por Lester y ficha al inglés John Barry, que venía de rodar con Kubrick “La Naranja Mecánica”(1971) y que acaba de colaborar en la aún no estrenada “Star Wars”(1977). Frente a los diseño de alta tecnología del film de Lucas, Barry sugiere un Krypton de estética más eteria, concibiéndolo como un pristino palacio celestial de cristal, lo cual encaja muy bien con la versión del guion de Mankiewicz, que resaltan los elementos mesiánicos del mito y su paralelismo con el Nuevo Testamento de La Biblia.
Pero sin duda los dos mayores problemas con los que se va a enfrentar Richard Donner en el film son dos: Hacer volar a su protagonista en la pantalla y encontrar a alguien idóneo para ponerse las mallas y la capa.
El equipo técnico formado por prestigiosos especialistas en efectos especiales (Algunos veteranos de la productora Hammer) se encontraba desde los trabajos de preproducción en Cinecitta buscando infructuosamente la técnica adecuada para representar las escenas de vuelo. Usar muñecos voladores manejados por control remoto no era una opción ya que la rigidez de estos evidenciaba su artificilaidad, al igual que la idea de usar un Superman en animación 2D (Solución adoptada en el primer serial sobre el personaje rodado en los años 40).
La opción más plausible era combinar el uso de cables de piano con los que sujetar al actor a una grúa en la secuencias de aterrizaje y despegue y cuando volase a baja velocidad y altura, con el uso de proyección trasera. Pero esto último acarreaba un problema como ya evidenciaba la serie de Superman de George Reeves: El elemento en primer plano no podía variar su posición con respecto a la pantalla de fondo sobre la que se proyecta el paisaje (En este caso las panorámicas de vuelo). Dicho problema fue solucionado gracias a un ténico yugolsavo, Zoran Perisic y un sistema inventado por él llamado Zoptic que consitía en dos zooms perfectamente sincronizados. Gracias a eso Superman podía acercarse a la cámara agrandándose su figura, o girar, ascender o descender con respecto al paisaje proyectado.
En algunas tomas se recurrió al fusionado de fotogramas con doble exposición y pantalla azul, dicha pantalla obligó a que, a la hora de confeccionar el traje de Superman(A cargo de la recientemente fallecida Yvonne Blake, que usó una invención entonces revolucionaria: La licra) se tuviera que usar una tonalidad de azul más clara de lo pensado inicialmente, a fin de que se diferenciara del azul de la propia pantalla. Aun así estas escenas resultaron muy problemáticas y el equipo de efectos especiales no consiguió evitar que en alguna de ellas el traje de Superman mutara de azul a verde (Deficiencia corregida digitalmente a posteriore en las ediciones de DVD y Blu-ray)
Pero si complicado fueron los efectos especiales aún lo fue más la búsqueda del protagonista. En un principio Alexander e Ylia Salkind se decantaban por alguna estrella famosa, encabezando la lista Robert Redford. Otros nombres barajados fueron James Caan, Sylvester Stallone (Según los rumores vetado por un Brando que no creía en él como actor), Paul Newman (Que rechazó tanto el de Superman como el de Jor-El y Lex Luthor), Clint Eastwood o Al Pacino…..lo cierto es que ninguna estrella escapaba al miedo de quedar en ridóculo vistiendo las coloristas mallas de Superman. En consecuencia las pretensiones de los productores se fueron reduciendo a actores menos consagrados como el mencionado antes Nick Nolte (Que perdió la confianza del os productores al querer interpretar a Superman como alguien mentalmente desequilibrado) Christopher Walken, Arnold Schwarzenegger (Rechazado por su fuerte acento austriaco), el atleta Bruce Jenner. La lista se completa con nombres tan improbables como Elton John o Dustin Hoffman (Más propio de una versión bufa a lo Adam West que de un Superman a ser tomado en serio). Finalmente los productores parecieron encontrar a su hombre de acero ideal en la figura de Patrick Wayne, hijo de John Wayne y que a pesar de haber hecho algún secundario en films de John Ford junto a su padre, se halaba relagado en producciones de la serie “B” como “Viaje al Mundo Perdido” de la productora Amicus o la última entrega de la trilogía de Simbad de Harry Harryhausen. Sin embargo aunque Patrick encajaba como un guante por físico y edad decidió rechazar la oferta para dedicarse a cuidar a su padre, ya muy enfermo de cáncer. En un intento desesperado se llega incluso a hacer un screentest al dentista personal de la mujer de Alexander Salkind al considerarse que tiene la imagen adecuada.
¿Cómo apareció entonces Christopher Reeve, destinado a convertirse en el rostro más emblemático de Superman?. Como suele pasar en estos casos hay contradicciones ya que todos se quieren llevar el mérito…..Según Lynn, Stalmaster, mítico director de casting fue él quien consiguió con su insistencia de colocar la foto de ese joven desconocido en la carpeta de candidatos a considerar, el que consiguió que se le diera una oportunidad. Según Donner fue él quien se fijó en Reeve cuando le avistó en una producción teatral de Broadway (Donde Reeve iba acumulando experiencia como actor junto a intervenciones en modestas producciones televisivas).
El caso es que Christopher Reeve fue convocado primero para una entrevista en un hotel (Donde Donner le pidió que se probase por un momento sus gafas) y a una prueba de cámara con un improvisado (Y bastante cutre) traje de Superman con la actriz Holly Pallance (Hija de Jack Pallance y que interpretaba a la desdichada primera niñera de Damien en “La Profecía”, dándole la réplica como Lois Lane. La seguridad en la voz y la presencia del joven Reeve convenció de inmediato a Donner y a Mankiewicz:
Sin embargo a sus 24 años Reeve resultaba demasiado joven para interpretar a un Superman que en el guion era descrito como un hombre de mediana edad, por lo que se decidió que el personaje tendría 30 años en lugar de 35. El otro problema era de más difícil solución: Aunque bien proporcionado y atlético Reeve era demasiado delgado, con un físico más propio de un fibroso corredor o ciclista que el del musculoso héroe de Krypton. Mostrando un gran compromiso y disciplina, Reeve rechazó la oferta de los productores de rodar con un traje acolchado y se sometió a las órdenes del excampeón de halterofilia David Prowse(Que había sido “el cuerpo” de Darth Vader en “Star Wars”) aun riguroso programa de entrenamiento y dieta que le sirvió para ganar los 15 kilos de músculo necesario para el papel.

Pronto la segunda parte.